![]() |
Vais a decir que ya estoy con mi manía de repartir velas salomónicamente a Dios y al Diablo o dando muestras de un trastorno de personalidad preocupante, pero a mi, sinceramente, quemar retratos del rey me parece una solemne chorrada. Es más, no llega ni a solemne; chorrada a secas. No veo qué tiene de revolucionario, de contestatario, de provocador siquiera, chiscar un mixto y darle lumbre a un papel con la faz de Juan Carlos de Borbón. Mucho valor simbólico y todo lo que queráis, pero el mensaje que realmente llega a los destinatarios de la ofensa es que los descontentos están tan débiles que se tienen que conformar con lo testimonial. Vamos, que a nadie le tiemblan las rodillas pensando en hogueras cerca de La Zarzuela porque como dijo el de Ferrol, todo quedó atado y bien atado. Ladran, dicen los monárquicos, luego navegamos a bordo del nuevo Bribón. Humilladero 2007 no es Eibar 1931.
Hace unos meses me mordí la lengua por aquello de guardar las formas y, sobre todo, para no dar pie a inevitables malinterpretaciones, pero esta vez mi desconcierto puede más que mi prudencia y, relativamente consciente de en qué charco salto, me atrevo a mostrar mi pública perplejidad (está de moda hacerlo) ante el bombo mediático que se está dando a lo que, en mi modesta opinión, no son más -¡ni menos!- que dos muertes en accidente laboral. En este mismo blog hay un hilo dolorosamente alargado y, por desgracia, necesariamente interminable, donde queda constancia del pobre y cansino eco informativo que tienen los que se dejan la piel en el laburo.

¡¡He ahí el diseño de Híper!!!
Una vez consultados todos los calendarios, plannings, hojas de ruta y horóscopos disponibles, el menguado cerebro del que suscribe ha llegado a la seguramente discutible conclusión de que la fecha más adecuada para que nos veamos las caras (y lo que se tercie) los garrapateadores de este blog y quien considere adecuado sumarse al jolgorio es... tachán: ¡El sábado 27 de octubre! Hemos descartado el 6 porque tenemos programa en exterior, el 13 porque algunos puentean en honor a la Pilarica (ejem) y el 20 porque desde tempranas horas de la tarde el presentador de MQP deberá estar en Viana. En consecuencia, propongo a la concurrencia que se pronuncie sobre la fecha y sobre los pormenores del sarao, que paso a esbozar...

Las matemáticas jurídicas consiguen grandes prodigios. He aquí el último hallazgo aritmético de sus señorías: 311 = 16. Para demostrarlo, no son necesarias cien pizarras ni interconectar millones de ordenadores como hacen los cazadores de nuevos números primos. Está todo en el código penal, ese libro de tarifas del delito que los jueces interpretan con la manga ancha de sus togas y no pocas veces con la estrechez de su pensamiento. ¿Pensamiento? ¿En qué pensaban los magistrados que han decidido tasar en un puñetero año de cárcel cada violación cometida por el fulano de nombre José Rodríguez Salvador?
Supongo que en nada. Se limitarían a sumar los bonus de cada cursillo de macramé y a descontarlos de la condena original, teniendo buen cuidado en no leer los informes de los psicólogos que aseguran que esa cabra (utilícese mejor el masculino) sigue tirando al monte.
Quien guarda, halla... incluso cuando se es un desastre como el firmante de este papel en la nada. Hace cuatro años -¡Tempus fugit que se las pela!- por estas mismas fechas me sacudí una tremenda parrafada sobre la Semana de la Movilidad en el programa que sobrevive a mi zigzagueante dirección. Imbuido de un sentimiento verde extraño en mi, creo que procede reciclar aquellas líneas destinadas a perderse en el aire, más que nada, porque no ha variado mi opinión y porque ando justito de tiempo para hacer un autoplagio en condiciones. Advierto que es una chapa considerable, pero prometo recompensar su lectura con una segunda copa en la inminente quedada de garrapateadores de esta, vuestra bitácora. ¡Cuerpo a tierra!
Nada estimado pergeñador o ideólogo de semanas de la movilidad, días de la ciudad sin mi coche y otras hierbas políticamente correctas, dos puntos.

Iturri fue el primero en echarse públicamente las manos a la cabeza ante las preferencias estéticas del alcalde del Marco Incomparable y he visto que también Anjel Lertxundi se ha largado unas líneas sobre la cuestión. Llego, por lo tanto, un poco tarde, pero creo que merece la pena poner ante vuestros ojos tal y como aparecieron el pasado sábado en Diario Vasco las palabras del mandarín de Donostia. Como Kennedy cuando se proclamó berlinés en la capital dividida de la Alemania de la guerra fría, hoy yo me siento una acomodadora metida en años. Y a mucha honra, Odón.
Pensaba yo que lo de no dejar que la realidad te arruine una noticia era cosa de periodistas, pero veo que también los sociológos, mayormente los de la subespecie demoscópica, se las pintan solos para evitar que lo que tienen delante de las narices les jorobe una encuesta. Que levante la mano el o la que no conozca tres vecinos, dos carniceros, quince taxistas, veintitrés empresarios de hostelería y un número indeterminado de amigos de la infancia que están a un cuarto de hora de hacerse un capirote y bordarle tres veces la letra K. Pues toda esa gente a la que, como buenos progresistas, habréis dejado de saludar, no existe; deben de ser, igual que mi querida Maider Martín últimamente, avatares de Second Life o productos de vuestra derrotista imaginación. Sabed que según un trabajo que se dice investigación social, los vascos somos los campeones mundiales de la acogida y la integración. Y yo añado: ojalá, pero me temo que no. En el mejor de los casos, estamos jugando el play-off de descenso. Si no nos aplicamos, pronto estaremos en la misma categoría que El Ejido.
Siguiendo la moda inaugurada por Rodríguez Zapatero y a la que también parece haberse apuntado el camarada Iturri, ayer me quedé perplejo cuando, en una de mis habituales sobadas nasales a Javier Ortiz sobre su condición de columnista de El Mundo, el donostiarra trasplantado al foro se descolgó con un pretérito donde yo esperaba un presente. Dijo algo así como “Cada vez entiendo menos el periódico en el que he venido colaborando en los últimos dieciocho años”. Tuve la tentación de ponerle el flexo con la bombilla de quinientos watios contra los ojos y pedirle que cantara de plano, pero intuí que me metía en terreno peligroso y pasé palabra. Esta mañana, un comentario de Mikel en el apunte anterior ha resuelto el misterio de la utilización de ese tiempo verbal. El reputado tanguista y bolerista Ortiz le ha dedicado a Pedro Jota una de mis canciones favoritas (¡y de la espía Jaio!), Los Mareados, cuyo desgarrador estribillo comienza: Hoy vas a entrar en mi pasado...

Las piedras centenarias de la Catedral Vieja de Gasteiz impedirán que sucumbamos a la tentación de la soberbia. Los nueve años que vamos a cumplir no llegan ni a anécdota a su lado. Cuando nosotros no estemos, ellas seguirán ahí y probablemente no guarden ni un somero recuerdo de ese programa de radio que se dio el capricho de arrancar una temporada buscando su cobijo.
Desde allí os pediremos que reservéis durante los próximos meses unos gramos de confianza crítica para mezclarla con nuestro compromiso de intentar estar a vuestra altura. Ya, ya sé: en estos días de comienzos y recomienzos en las ondas, os han ofertado la salvación, la felicidad, la vida eterna, y la perfección en formato magacine. No hay programa que no reclame la posesión del Santo Grial de la diversión. Todos son son frescos, ágiles y dinámicos. Todos son innovadores, transgresores, juveniles y chiripitifláuticos. ¿Y el nuestro? ¿Qué os voy a contar? Es sólo un programa de radio. Podréis vivir tranquilamente sin él, aunque habrá mañanas de sábado o de domingo -eso esperamos- en que os alegréis de habernos elegido. Nos escuchamos en MQP 9.0, ¿verdad?
Me abstengo de cualquier intento de análisis político sobre la despedida de Josu Jon Imaz. Me quedo en lo que de verdad me ha interesado siempre de mi oficio: lo personal, y en este caso concreto, lo que hay detrás de una decisión tan poco frecuente como la que acaba de anunciar el presidente del PNV. Al leer ayer su carta de renuncia, tuve la vaga sensación de haber escuchado antes algunas de las palabras. Poco a poco, el recuerdo se fue fijando en mi memoria. Hace dos años, recién comenzado su mandato efectivo, Imaz nos contó en MQP que entendía la política como un camino de ida y vuelta y expresó en voz alta su deseo de saber irse cuando creyera que había llegado el momento.
Esas frases, que cobran sentido especial dos años y dos meses después, me provocan una reflexión derivada sobre las entrevistas a los políticos. Buscamos casi siempre en esas conversaciones el titular, la declaración inmediata sobre el asunto candente en ese momento. Al conformarmos con lo perecedero, perdemos la oportunidad de conocer mejor a cada una de las personas que comparte su tiempo con nosotros.
(leer más)
Ya que lo de la reconciliación está en horas bajas, prescindamos del prefijo y hablemos de conciliación, término que últimamente se ofrece, como los regalos promocionales de los periódicos, conjunta e inseparablemente con las expresiones vida familiar y vida laboral. No hay gobernante que no ofrezca ni reivindicador que no pida la sagrada comunión entre una apacible existencia hogareña y un trabajo remunerado suficientemente como para mantenerla. Luego, desciendes a lo práctico, a lo que ves todos los días en tu casa y a tu alrededor y empiezas a preguntarte si esa maravillosa y encomiable aspiración no encierra un imposible similar a la cuadratura del círculo o -comparación más pedestre- a participar al tiempo en la procesión y en el repique.
Adivinad en cuál de los co-escribientes habituales de este blog he pensado cuando esta mañana he leído que una asociación de tipos nasíos-pa-matá ha propuesto resucitar el servicio militar obligatorio. No aspiran -de momento- a los dieciocho meses de rigor haciéndose hombre con los Regulares de Ceuta. Se conforman con una acampada de tres meses, tanto varones como para mujeres para que no se diga que son machistas, ¡ja!

No ha habido plásticos negros en Hondarribia esta mañana. Eran amarillos e iban acompañados de caretas de personajes de Disney. De nuevo, las fotos estaban en los márgenes, no en el desfile. Atendiendo a la ortodoxia periodística, puede ser cierto que no haya habido incidentes. Por lo visto, no le han abierto la cabeza a nadie, ¡qué gran logro!
Y respecto a la normalidad, pues sí, esta empieza a ser la normalidad del 8 de septiembre, un poco más tensa que la del 30 de junio, según los que la catan en sus propias carnes.
Titulemos el cuadro, por lo tanto, Normalidad en amarillo. El color de Orio, el gran rival en el campo de regateo, como recordaba mi compañero Xabier Lapitz, que un año más ha dado un paso al frente. ¿Irán mañana así a animar a la Ama Guadalupekoa en La Kontxa?
Una de las primeras cosas que haré hoy cuando llegue a la cada vez más superpoblada macro-redacción de EITB es arrinconar a alguno de los kiroleros (léase compañeros de la sección de Deportes) y hacerle piar todo lo que sepa sobre la última guerra del tele-fútbol. Tendrá que explicármelo con cubitos y esquemas, porque entre mi ofuscación post-vuelta y mi desinformación total pre-vuelta, no entiendo ni jota de la bronca que se traen los tiburones de los derechos de transmisión de la metadona del pueblo. Mi olfato me dice que la cosa va de pasta, lo cual tampoco es como para que me den el premio Sherlock Holmes a la perspicacia, ¿verdad?
Como viene ocurriendo desde que le leo, el penúltimo fichaje de relumbrón de MQP, Julen Iturbe-Ormaetxe, ha puesto a mis magines a hacer Pilates con el apunte más reciente de su imprescindible blog. Nunca lo hubiera dicho: el hombre que se sienta en nuestros estudios con su inseparable talismán en forma de ordenador portátil con conexión móvil a internet es un prosélito (¡toma palabro!) del optimismo. Os recomiendo encarecidamente que os echéis al coleto ese puñado de líneas, y tal vez sería bueno que lo hicierais antes de permitir que, fiel a mi costumbre, os pinche el globo con la decidida defensa del pesimismo que -al menos en este primer párrafo; luego, ya veremos- ronda en mi cabeza.
Será divertido e instructivo ver en vuestros comentarios en qué lado de la raya imaginaria os censáis. Apuesto por un fifty-fifty entre los que ven, como Edith Piaf, la vie en rose, y quienes saben -sabemos- que sólo en los días buenos es gris oscuro. Habrá también quien diga que depende de días, y a esos los remitiré directamente a Imanol Querejeta, que más de un trastorno bipolar ha empezado por ahí.
Ya lo sé. Es sólo un estudio más, con tanta (o tan poca) credibilidad como cualquiera de esos que pretenden demostrar que las mujeres se fijan primero en el culo, que cuatro pintas al día te dejan los riñones como los chorros del oro o que hacer pelotillas de moco favorece un huevo la psicomotricidad fina. Sí, otra estadística más, pero esta vez me da la razón: la sacrosanta dieta mediterránea no garantiza la vida eterna. Es más, parece que la acorta, según han descubierto unos médicos que se han entretenido viendo cuál es la forma típica de palmar de cada sitio. Al final, hasta la muerte va a tener denominación de origen... Acabarán haciendo pegatinas para los ataúdes, y en las del sur de la península se especificará que los finados lo han sido a consecuencia de una genuina enfermedad de esos pagos: ¡tachán! ¡una cardiovascular! ¿No se suponía que la rica, variada y equilibrada dieta mediterránea eximía a sus practicantes del infarto?
Pediría prórroga y penalties. Me siento como un erizo saliendo del letargo, tomando conciencia de lo que le espera: otra vez a cazar y a evitar ser cazado. Por delante, un calendario completo al que dar sentido... justo después de haber descubierto que, en realidad, casi nada lo tiene. Supongo que es cuestión de recuperar la inercia, ahuyentar la pereza y sacar del armario la piel de entusiasta escéptico o la de escéptico entusiasta, ya no me acuerdo cuál llevaba puesta la última vez.
Gracias por haber estado ahí contra el viento y la marea de la informática aliñada con chorretones de ineptitud y desidia humanas. Gracias por seguir estando. Quedan millones de líneas en blanco que llenaremos juntos. De momento, y a falta de una imagen mejor de entre las que me he echado a los ojos en las últimas semanas, comparto con vosotros esta inmaculada placa de la iglesia de La Bañeza, en León. El pasado es presente. (leer más)
Solidarios al contado - SARA JANEIRO - 2008-07-09 16:46:27
Efectos secundarios - javier vizcaino - 2008-07-01 19:08:27
Me gusta... - Marian Aguirre - 2008-06-28 13:44:09
Hugo de la Calzada - creditos - 2008-06-27 11:52:45
Cartas (4)
Cocidito (15)
Conversaciones (1)
Cuatro líneas (15)
Escaparate MQP (11)
Íntimo y personal (5)
Lecturas (1)
Ni esto ni lo otro (35)
Recortes (5)
Reflexiones y pataletas (33)
Trastienda MQP (24)
¿Contamos un cuento? (112)
Off Topic (87)
Esto sí que me aburre... (77)
Fútbol es fútbol (67)
Para ir abriendo boca (64)
MQP 800 y más (63)
Morir en el tajo (61)
Hugo de la Calzada (52)
Hasta hoy y desde hoy (51)
eitb24.com
Sustatu
Javier Ortiz
Eremulauak
Internet Euskadi
Euskal Kultura
Pedradas
Garagoittiko Orakulua
Mi Paz os doy
Euskal Mata Hari
El Gran Hiper
Consultor y artesano
Ashet
Bender
Octubre 2007 (16)
Septiembre 2007 (17)
Agosto 2007 (2)
Julio 2007 (16)
Junio 2007 (14)
Mayo 2007 (10)
Abril 2007 (9)
Marzo 2007 (11)
Febrero 2007 (9)
Enero 2007 (12)

Imprimir





