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Tal vez llamamos al dios de lluvia cuando, al hablar del secuestro de El Jueves por el principesco doggystyle caricaturizado en su portada, recordamos que sobre los humoristas de Deia, Ripa y Rodríguez pendía la espada de Damocles, que a la postre a resultado ser el florete de Grande Marlaska. El autoinvestido sucesor del acuñador de las garzonadas (¿y probable lector de este blog?) ha recordado la existencia del fotomontaje que apareció hace casi un año y ha citado a declarar a sus perplejos autores.
Como hice en el apunte anterior, me limito a recordar que hubo cómicos protegidos por casullas y sotanas que fueron bastante más lejos que Ripa y Rodríguez, sin otras consecuencias que las de la chanza y el aplauso general. Conste, por si se comprende mal, que no ejerzo de acusica ni pido que emplumen también a los chisteros de la COPE, cuya mofa me parece brillante y graciosa. Digo, sin más, que en el siglo XXI nadie debería recibir una citación por ejercer la crítica social de una institución que, a estas alturas del calendario, no tiene más sentido que entretener a quien les mantiene.
Recojo la brillante idea de Balentxu -apoyada con entusiasmo por Híper- y abro esta hoja casi en blanco para que deis rienda suelta a vuestras ganas de comentar cosas que no caben aquí ni allá. Me he reservado el honor de inaugurarla con un vídeo en el que lo que atrae al ojo no está (que me perdone mi compañera Ainhoa Larretxea) en primer plano. También en el audio hay algo sobre lo que Freud podría haber escrito un par de tratados... o quizá los escribió. Espero que sea tan Off Topic como manda la definición canónica del anglicismo. ¡A disfrutar! (leer más)

Si hubiera nacido unas décadas antes, yo habría sido de Loroño, pero como mi número en la lotería para venir al mundo salió durante el babyboom, mis ídolos (o cosa parecida) del ciclismo han sido Marino, un poco Bjarne Rijs y, por encima de todo, el escocés Robert Millar, que, por cierto, es ahora una mujer llamada Philippa York. Al de Berriz le admiraba porque solía ir en la cola del pelotón, como si no fuera con él la cosa; al danés, porque me hizo ganar una pasta en porras diversas; a Millar, por ser de un país que me es muy simpático y, especialmente, porque le aguó varias fiestas a Perico, que entonces para mi era lo que hasta anteayer Fernando Alonso. Ahora me pregunto si alguno de ellos estaría en mi Olimpo, de haber corrido en estos tiempos de vampiros que sacan a los ciclistas de la cama de madrugada y de hoteles en ruta plagados de gendarmes de bata blanca que husmean hasta en las cajas de Juanolas.
No sé en qué carajo de mundo viví yo la semana pasada, que no me enteré hasta el domingo de la muerte de Roberto Fontanarrosa. Fue Goyo, nuestro heraldo generalmente portador de buenas nuevas, quien nos trajo esta pésima. No dí crédito cuando Loreto lo contó al final de la Mesa A Tres Bandas, ni cuando le rindió los honores de nuestro escaparate. Pasaron horas hasta que puse su nombre en Google y recorrí las decenas de páginas donde se lloraba la muerte del Negro. En una de ellas, no recuerdo en cuál, alguien decía que el rosarino era uno de los escasísimos ejemplos de ídolos argentinos induscutidos e indiscutibles. Perón, Evita, El Che, Maradona... y hasta Cortázar o Gardel -decía el autor de esas líneas- tienen sus barras pro y contra, pero Fontanarrosa consiguió la unanimidad en el cariño y en el respeto de sus compatriotas.
Me gustaría poder presumir de conocer a fondo su obra, pero lo que realmente sé de él apenas da para unas líneas. Llegué sólo a rascar en su grandeza a partir de una charla que he rescatado de nuestro joyero sonoro. Él, uno de los más grandes, tuvo quince minutos para nosotros, y aún nos pidió excusas por los bailes a cuenta de la diferencia horaria. Volver a escuchar esa conversación me ha hecho regresar -y no sabéis cómo lo necesito en estos días de spleen- a uno de esos momentos en los que he bendecido mi suerte y mi oficio. Gracias, Negro. Muchas gracias.
NOTA: La ilustración es del caricaturista mexicano José, Monero, Hernández. Os recomiendo que visitéis su página.
Tienen que estar contentos Felipe de Borbón y Letizia Ortiz con el Juez Juan Del Olmo. Si hasta ayer a mediodía sólo el puñado de viciosos -como nuestro Mikel- que se atizan en vena la legendaria revista que sale los miércoles había podido ver el doggystyle que se marcan sus regias caricaturas en la portada, para esta hora, la imagen ha dado dos docenas de vueltas al universo y está colgada incluso en el rincón más cutre de la blogosfera, o sea, esta misma página. Con amigos así, altezas, no necesitan ustedes enemigos.
Caso de libro de remedio que es trescientas veces peor que la enfermedad... si es que tiene algo de enfermedad un dibujo más o menos afortunado de dos personas a las que se mantiene -no nos engañemos-, entre otras funciones, para servir de entretenimiento al populacho. Y ahí es menester estar a las maduras, pero también a las duras, que hay currelos más fastidiados, como queda de manifiesto en el apunte anterior.
Nicolás Guillén no pasa de moda: Me matan si no trabajo y si trabajo, me matan. Siempre me matan, me matan, ay, siempre me matan.
Tengo estos versos en reproducción continua dentro de mi cabeza desde que el martes leí que en lo que va de año se han quitado la vida seis operarios de las plantas francesas de PSA, la firma que engarza coches para Citroën y Peugeot. Mario, el último de los que han decidido darse el macabro finiquito, tuvo el dramático gesto final de fichar antes de colgarse en el taller en que había pasado 29 de sus 55 años. No me cuesta trabajo imaginarme al capataz de la plantación de pernos y tornillos respirando aliviado porque nadie podrá exigirle horas extra por el tiempo que el cuerpo estuvo suspendido sobre esa condena a galeras legalizada que llaman cadena de montaje.

¿Qué os parece el titular de la ilustración? Pensadlo antes de contestar. A mi, por lo menos, no me resulta nada sencillo pronunciarme. Si uno se guía por la corrección política con sabor a natillas y resabios de sentimiento de culpa, es inevitable echarse las manos a la cabeza ante la aparente incitación a la xenofobia. La cosa cambia si pensamos que cualquier información que aspire a ser completa debe contener el mayor número de detalles que sea posible recabar. El quid de la cuestión es decidir cuáles de esos detalles son prescindibles y cuáles nos aportan claves verdaderamente útiles para comprender mejor una noticia y el contexto en el que se ha producido.
Si la radio es siempre un ejercicio de equilibrismo, en verano batimos todas las marcas de resistencia sobre la cuerda floja, volteando media docena de aros con cada muñeca al tiempo que sujetamos con la nariz veintitrés platos llanos y una ensaladera de Porcelanosa. Sólo vuestra benevolencia infinita -la de algunos, claro- y nuestra cada vez mejor entrenada cara de Todo está bajo control nos hace sobrellevar los pequeños y grandes desastres como si realmente formasen parte de la función. Ni os imagináis (o tal vez sí) la cantidad de ocasiones en las que nos sentimos la azafata de Aterriza como puedas cuando dice: No hay ninguna razón para alarmarse. Esperamos que disfruten del resto del vuelo. Por cierto, ¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?
Aquí os dejo, casi como capricho y como experimento, un par de los bocados del Cocidito que más gracia me han hecho últimamente. Si la cosa funciona, habrá más... y espero que mejores.

Me hubiera gustado estar un poco más inspirado ayer en la charla con Elena Ribera De La Souchère. Algo me dice que la conversación se me fue escapando como arena entre los dedos y que, al final, quien estuviera escuchándonos apenas pudo recibir unos gramos de las toneladas de experiencias acumuladas en casi noventa años por una de las primeras mujeres que informó al mundo sobre la guerra de 1936.
Hago propósito de enmienda para la próxima entrevista -porque la habrá- y, mientras, me consuelo pensando que tenéis a vuestro alcance y por escrito el tesoro vital de esta parisina de nacimiento que dice no sentirse francesa sino Pirenaica.

He rastreado palmo a palmo las 128 páginas -suplementos varios incluidos- de la edición nacional de El Mundo de hoy y no he encontrado una sola referencia a la penúltima caricia jurídica que ha recibido el periódico que dirige Pedro José Ramírez. Un completísimo despliegue sobre la efectista remodelación del gobierno español, un nuevo chapuzón en la piscina conspiranoica del 11-M en forma de entrevista a un fiscal del Tribunal Penal Internacional, el consabido anuncio de Corporación Dermoestética, las chiquicientas promociones con cupones recortables, la autoproclamación de Antonio Catalán como único abstemio de Navarra... pero ni una línea sobre los quince mil euros que le acaba de emplumar el Supremo al diario de Unidad Editorial por llamar alegremente etarra a quien no lo era.
Por más vueltas que le doy, soy incapaz de satisfacer las demandas de un texto sobre el apasionante mundo de los monos... y las monas. Mientras se me ocurre algo que pueda cubrir las expectativas, os dejo este vídeo del diputado del PP, Vicente Martínez Pujalte, que seguramente ya habréis visto por ahí. De momento, ahorro mis comentarios. Como siempre, me interesan más los vuestros... (leer más)
En su momento, me parecieron una exageración de diseño los ríos de tinta y saliva que corrieron cuando Rodríguez Zapatero hizo honor a su propia caricatura de iluso empadronado en los mundos de Yuppie al afirmar que un café costaba ochenta céntimos. Hoy, sin embargo, me preocupa que el ciudadano encargado eventualmente de presidir el gobierno español siga demostrando que sería una calamidad como concursante de El precio justo, después de escucharle tasar cada nuevo churumbel en dos mil quinientos euros, impuestos indirectos incluidos, supongo.
Lo más sorprendente, inquietante y, de propina, indignante es que presenten esa dote natalicia que se han sacado de la chistera como la medida infalible que multiplicará la procreación hasta romper las costuras de la pirámide poblacional. Cualquiera diría que piensan que los gobernados actúan como esos consumidores compulsivos que compran la lejía más cara del híper porque en la etiqueta trae un cheque regalo de diez céntimos.

Después de hablar sobre Julio Cortázar, Julio Verne y Romeo y Julieta, ayer hicimos un doble tirabuzón para colar a Julio Alonso en la Hora Temática de MQP dedicada al nombre del mes recién estrenado. Reconocemos haber obrado con premeditación -aunque no con nocturnidad ni alevosía- al reservar unos minutos al blogger que la [póngase el calificativo que se desee] SGAE ha escogido para mostrar a la comunidad internauta lo que le puede pasar a quien no le baile el agua. Nueve mil euros del ala (costas judiciales aparte) le piden a Julio por haber informado en su bitácora Merodeando sobre una práctica de Google-bombing que se había extendido en toda la red. Un caso de libro de lo que encierra la expresión Matar al mensajero.
Me gusta... - Marian Aguirre - 2008-06-28 13:44:09
Hugo de la Calzada - creditos - 2008-06-27 11:52:45
Injurias a España - Óscar López - 2008-06-15 21:49:14
Tiempo de caramelos - ricardo venegas - 2008-06-11 00:47:50
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