Madrid, Ainara Torre
He podido dar paso así a las informaciones de Madrid cientos de veces. A nuestros oyentes más fieles, seguro que todavía se les está acostumbrando el oído al que empleamos ahora: "Madrid, Silvia Palenzuela". Trabajo me está costando no cambiar los nombres. Ainara se va a tomar unos meses de merecido descanso después de patearse la capital de España durante cinco años, con horarios de doce horas para ir del Congreso a la Audiencia Nacional, y de ahí al Tribunal Supremo. Del Senado a la Delegación de EiTB, a dormir y vuelta a empezar.
Cinco años en Madrid significan muchas cosas que contar: el tramo final de la mayoría absoluta del PP, los negros días del 11-M y la victoria de Zapatero, la T-4 y otros tantos atentados de ETA, reuniones maratonianas que culminan con nulo interés informativo para humillación del periodista obligado a aguantarlas hasta el final, llamadas y llamadas para hacerse con resoluciones judiciales -muchas veces gracias a su perseverancia antes incluso que los propios afectados- y mil cosas y anécdotas que sólo ella podría contar por haberlas vivido en primera persona.
Sólo os voy a dejar un ejemplo de lo que significa trabajar en Madrid: rescato de la fonoteca de Ganbara la crónica que hizo el 21 de marzo de 2007, el día en que Otegi debía comparecer en la Audiencia Nacional por el caso de Olaia Kastrexana. Seguro que recordáis cómo un atasco le impidió acuydir por la mañana y luego lo fue la buscar la Guardia Civil a su domocilio para llevarlo a Madrid en avión (si no me falla la memoria, un despliegue de más de 300.000 euros) para luego absolverle.
Parece fácil.
Suerte Ainara (y también para ti, Silvia).


