El paracaidista
Desde que UPN y CDN han perdido la mayoría absoluta y han vuelto a hacerse con el gobierno gracias al PSN, el cambio de tono en el regionalismo navarro ha sido notable. Pero acabamos de verles la patita y el cambio de tono es sólo aparente y sólo para los socialistas, quienes se conforman con un carguito aquí y otro acullá (un senador, la Mancomunidad de Pamplona, la Presidencia del Parlamento…) para trasladar la ciudadanía que este es el Sanz auténtico: el de la moderación. Que el de hacer meses era una especie de muñegote movido desde la sombra por Acebes y Zaplana. La respuesta que ha dado su director de política lingüística a la propuesta de Lakua de conformar un órgano de colaboración permanente para el fomento del euskara ha sido de apisonadora.
Quizás el Gobierno se ha movido por intuición al comprobar que política lingüística en Navarra pasaba de manos de UPN al CDN, y que lo primero que han anunciado es la creación del Instituto Navarro de la Lengua Vasca. Un instituto con vocación de fomento del idioma y sin intenciones de modificar la Ley de zonificación del vascuence (y que está aún sin director porque se busca a una persona cercana a UPN-CDN y euskaldun, algo difícil según algunos a no ser que contraten al bertsolari de Leitza).
Esther Jaén afirmó ayer que proponer algo que lleve la expresión “órgano común” es desacertado, y Surio apuntó que quizás era conveniente buscar complicidades en privado en lugar de lanzar propuestas a través de los medios. Pero nadie consideró apropiado que Pérez Nievas llame “paracaidista” a Patxi Baztarrika. Podéis escuchar el informativo de ayer y asistir a la secuencia completa. Y después, escuchar la parte del debate en la que se trató la polémica (sí, también hablamos de Imaz).
Desde luego, si algo ha debilitado el discurso de las complicidades transversales ha sido asistir a espectáculos como el que se ha dado en Navarra. Lo dijo ayer Mariano Ferrer. Y todos asintieron.



Si realmente se estaba interesado en crear un organismo conjunto, ¿cómo se le puede ocurrir a nadie proponérselo al gobierno de Navarra como “órgano común permanente”?. Vale, se trataría de un órgano, sería común y tendría vocación de permanencia, pero no hace falta ser muy listo para saber que llamarlo ORGANO COMUN PERMANENTE, un término con un significado histórico propio (si incluso aparece en la Wikipedia), un verdadero tabú para UPN, iba a provocar una respuesta negativa. Vamos, que era como mentarles a la madre.
Iniciativas tan interesantes como ésta ¿no merecerían que se hiciera un mayor esfuerzo, que se fuera más diplomático, a la hora de “vender” al gobierno de Navarra un proyecto que, de salir, podría ser muy importante para el uso del euskara en Nafarroa?. Como si hace falta llamarlo “Instituto Vasco-Navarro para el Fomento del Vascuence” para que lo acepten los de UPN. Pero que una iniciativa de este calado quede abortada por un problema de terminología…
Es verdad que el nombre propuesta no era de lo más oportuno, viendo los antecedentes. En eso Baztarrkia no es que no estuviera fino, es que metió la pata.
Cosa distinta fue la reacción del responsable de política lingüística de la CFN (que espero que esta vez sepa euskera, no como alguno de sus ilustres predecesores en el cargo); porque se fue hasta límites insospechados. Su tesis era que no hacía falta, que ya lo hacen ellos, lo de velar por el euskera (son el único ente político en Europa capaz de lgislar contra su propia lengua, léase zonificación, p.ej).
Curar la urticaria que les produce mezclarse con los navarros occidentales -que es lo que somos muchos vascos-, es tarea cuasi-imposible. pero a lo mejor atacando por el lado de la información y de la cultura podría conseguirse algo. Por ejemplo, informando al ínclito paciente de urticaria de que existe, p.ej, una entidad que se llama Taalunie, que vela por el neerlandés -lengua común de holandeses y flamencos-, sin inmiscuirse en si a Flandes le iría mejor con Holanda que con Bélgica, pongamos por caso.