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La reunión como delito

Se veía venir y no por eso sorprende menos. El juez instructor del llamado caso Ibarretxe ha dado el penúltimo paso necesario para llevar a juicio al lehendakari, a dirigentes de la izquierda abertzale y a responsables del PSE por haberse reunido. Los autos sucesivamente dictados conllevan un eufemismo jurídico denominado “delito de desobediencia”, pero la realidad es que reunirse con Otegi, Barrena y Petrikorena, repito REUNIRSE, puede ser delito a los ojos de un juez instructor que ha seguido casi al milímetro las interpretaciones de las llamadas acusaciones particulares que, haciendo honor a su denominación jurídica, tienen unos intereses muy particulares.

  

Hay un elevado porcentaje de ciudadanos y ciudadanas de este país que no entienden qué pasa aquí (en este y en otros procesos judiciales). Resulta que en este último auto que firma el juez Roberto Sáinz se incluyen las reflexiones de la Guardia Civil en torno a izquierda abertzale vs. Batasuna: que si son equivalentes, que si son lo mismo, etc. O Batasuna existe o Batasuna no existe. O se ha decretado su muerte civil o no. Pero no pueden ser las dos cosas a la vez. Si no existe, nadie se puede reunir con ella. Si sus dirigentes están en libertad (Otegi ha sido encarcelado ahora pero no por ser ilegal) no hay nada que diga que nadie se puede reunir con ellos. Ningún juez instructor ha abiertos causas porque Jaime Ignacio del Burgo se haya metido en la cárcel a entrevistar de forma clandestina a un acusado por los atentados del 11-M. Ya, perdón, aquello era afán investigador.

Y luego están el Foro (antes de Ermua) y Dignidad y Justicia. Quienes la montaron las dos veces que el lehendakari ha ido a declarar: unos llamando “hijos de puta” a los abertzales reunidos ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, los otros mostrando banderas de España para provocar a los asistentes. De la misma manera que a una persona se le impide presentarse a unas elecciones anulando sus derechos y los de otras 29 que sí podrían hacerlo, la ilegalización de un partido coarta, a juicio de un magistrado, los derechos individuales de los dirigentes de este partido y de otras personas que reúnen con ellos para hablar de política.

Se han visto tantas cosas en los juzgados que a muchas personas ya no les extraña nada. Lo cual no significa que esto no sea grave. O al menos lo parece.


2 comentarios en “La reunión como delito”

  1. Vuelve el culebrón del juicio al Lehendakari. Su foto, sentado en el banquillo de los acusados, parece cotizarse al alza entre quienes disfrutan humillando a una clara mayoría del Pueblo Vasco. ¡Calumnia que algo queda!. Se ve que el mundo de la política vasco-española esta lleno de “pilatos” de manos limpias y sanedrines ansiosos de venganza. Atacan a un hombre honesto, hasta ahora el mejor aglutinante del mundo abertzale, para intentar dividir al nacionalismo. Su objetivo es claro: acabar con el intento más serio de construir Euskadi desde la democracia. ¡Craso error!. Su estrategia de querer crucificar a Ibarretxe no hace sino elevar su pedestal hacia la gloria. ¡A quien se le ocurre intentar humillar a un humilde!.

    Aquí sabemos bien por qué determinados poderes fácticos intentan desprestigiar al Lehendakari. En estos momentos él es el fundamental factor de unidad en la familia nacionalista democrática. Él mantiene unidos en el Gobierno de Gastéiz a EAJ y EA, frenando simultáneamente las tensiones internas en ambos partidos. Y va más lejos persiguiendo una Euskadi Bai con el apoyo de EB y Aralar. No se lo perdonan quienes, sin ofrecer una alternativa política razonable, intentan alcanzar el poder maniobrando de espaldas a la ciudadanía.


  2. La “violencia” de género no creo que se deba referir siempre a que un tiparraco asesina a su mujer como se ve continuamente en los periódicos; tambien puede se un acto de violencia de unos desalmados entre los que pueden contar las mujeres, que valiéndose de su fuerza por ejemplo que les da una leyes muchas veces poco claras, a jueces de ideas políticas concretas qué olvidándose de a sagrada tarea de egercer su gestión con toda equidad, “barren” para los interese de sus propios partidos, o aquellos con los que simpatiza en política, guiados por el odio como ocurre en Euskalherria.

    Procesar al Lehendakari, y así humillar a los vascos puede ser una delicia para muchos gilipollas, pero eso va a formar una idea mas clara de como estan las cosas, a muchos que no se preocupan ahora demasiado de nada, que empezaran a preocuparse y a tomar partido, y eso es bueno para todos.

    ¿Qué muchos vascos parece que sólo saben “odiar a España”?: Mentira podrida; a la gente de mi País le gusta España, y la prueba es que muchos acudimos a ella invariablemente durante nuestras vacaciones. Odiamos a esos precisamejnte odiosos que en su nombre cometen injustcias, torturas y demás, pero no son todos, eso no: sólo algunos y ya estamos acostumbradso


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