El tripartito como cauce central
Las elecciones del 27 de mayo han dejado a todos con problemas. Recuerdo que al día siguiente de las elecciones, publicamos un post en el que señalábamos que todos, esta vez sí, habían ganado. Porque todos habían cumplido, mal que bien, los objetivos marcados. Unos retenían cotas de poder y otros accedían a ellas salvando los muebles. Pero la enredadera de pactos y acuerdos es tal que algunos con buenos resultados no podrán gobernar (PSE en Gipuzkoa, PP en Getxo, ¿PNV en Álava?…) y otros con discretos porcentajes se convierten en llave de gobierno. Quizás nadie contaba con que el tripartito del Gobierno vasco iba a sufrir estas sacudidas. Ayer el lehendakari emergió, de forma inesperada, para marcar territorio y afirmar que hay tripartito para rato. Lo ha vuelto a definir como la columna vertebral de la sociedad, como el cauce central, aunque ese cauce no lleva el agua suficiente como para gobernar con soltura en muchas instituciones.
El cauce central se basa en que se trata de las tres fuerzas políticas que, defendiendo los derechos humanos sin excepciones, son las que defienden que el pueblo vasco tiene derecho a decidir su futuro libremente, frente a PP y PSE, y a Batasuna, que cojean en alguna de estas dos premisas. Pero en 2005 el esquema del tripartito sufrió un retroceso electoral, y en estas municipales apenas alcanza para gobernar en Bilbao y Bizkaia, y en Álava y Gipuzkoa sólo podría hacerlo en minoría y con desacuerdos notables en proyectos de calado.
Iñaki Iriondo interpretaba ayer que el mensaje del lehendakari iba sobre todo dirigido al PNV, antes las declaraciones de Rubalkaba y Urkullu del pasado fin de semana afeando la actitud de sus socios en algunos municipios y en las Juntas Generales de Gipuzkoa, y poniendo en cuestión la salud del tripartito. Esta mañana, en el Boulevard de Radio Euskadi, Josu Jon Imaz ha apostado también por el tripartito aunque no ha dejado pasar la oportunidad de atacar a EA por “desleal”, visto su apoyo a otros partidos en varios ayuntamientos.
Ezker Batua, a través de Mikel Arana, ratificaba ayer en el programa la buena salud del tripartito, incluso rechazando que sea necesario reunir a la comisión de seguimiento del pacto. Pero los encontronazos han sido sonados y hace falta algo más que el voluntarismo de Ibarretxe para que la sociedad crea que estamos ante el cauce central.
Pero Azurmendi decía ayer que el resto tampoco lo tiene fácil: más allá de la soledad a la que se ha autocondenado el PP; el PSE necesita a los socios del PNV para ser alternativa al PNV. Lo cual dejaría a Patxi López en la misma encrucijada que al EBB, unos socios con poder insuficiente para gobernar de forma holgada. El otro camino es que los socialistas se sumen al PP de nuevo, y derriben todo el trabajo que han hecho hasta ahora para acabar con la política de bloques.
El peso adecuado para inclinar la balanza hacia uno u otro lado lo tenía, por tanto, la izquierda abertzale. Tras unas elecciones, además, que son las que más le han gustado históricamente: municipales y forales. Pero el fracaso del proceso la ha vuelto a dejar fuera del juego de alianzas. Mario Zubiaga escribía un artículo en Gara en día 22 en el que señalaba que “la capacidad de arrastrar al Estado a sus posiciones no depende de la capacidad largamente demostrada de tumbar gobiernos españoles -algo perfectamente prescindible para el sistema-, cuanto de mostrar una fortaleza política inatacable, cientos de miles de votos, millares de representantes dispuestos a dar pasos soberanistas progresistas efectivos, siempre y cuando no se les ocupe el tiempo en una pura actividad de resistencia, firme y continuada en el tiempo, sin duda, pero mera resistencia al cabo, sin capacidad de trascender los propios límites, ni discutir efectivamente la hegemonía al PNV. Ocupada en un constante esfuerzo reorganizativo, la izquierda abertzale no acaba de centrarse en la verdadera construcción nacional.”
Al margen de esto, hay varias preguntas: ¿Se está postulando Ibarretxe como candidato para 2009 cuando dice que el tripartito tendrá vigencia más allá de ese año? ¿La unidad del tripartito puede reconstruirse? ¿Las “millonarias ofertas del PSE a EA” son la prueba de que la oposición quiere derribar al tripartito a toda costa?



El PNV llorando por la perdida de poder … que pena me dan.
EL PNV PODRÍA HABER PERDIDO EL PODER HACE TIEMPO SI LA IA SE ORGANIZASE DE FORMA NO SECTARIA, AMPLIA, Y LOS “PRIMOS” DEJEN LAS PITOLAS Y SE QUEDEN QUIETECITOS DE UNA VEZ, PARA SIEMPRE.
COMO ESTAS CONDICIONES ME PARECEN ALGO UTOPICO, EL PNV, SEGUIRÁ CON SUS COTAS DE PODER, APOYANDOSE EN EL PSE O EN EL PP…QUE SON LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA.